martes, 31 de enero de 2012

¿Boby Deglané, un espía al servicio de Franco?

El creador de Carrusel Deportivo fue acusado de espionaje


Hace tiempo que pienso en Boby Deglané. Siempre he sido un apasionado de la radio y Boby ha sido sin lugar a dudas uno de los grandes maestros que ha tenido la radiodifusión en España creando programas tan maravillosos como ‘Carrusel Deportivo’ o ‘Cabalgata Fin de Semana’. Sin embargo pocas personas conocen con certeza el papel que desempeñó durante la guerra civil española en el Madrid republicano.

El 18 de julio de 1936 Roberto Deglané ya empezaba a ser conocido en España por su característica forma de comentar los combates de boxeo y lucha libre que tenían lugar en el Circo Price. Al igual que muchos chilenos residentes en Madrid, durante los primeros días del alzamiento se puso en contacto con la embajada de Chile por temor a posibles represalias. El caos de la capital tras el frustrado alzamiento militar y los frecuentes asesinatos de personas sospechosas hicieron que cientos de hombres se refugiaran en Embajadas y Consulados. Superado el susto inicial, Deglané hizo lo que mejor sabía hacer, ponerse al servicio del periodismo y cubrir como corresponsal para un periódico chileno los primeros compases de la guerra civil. Con varias brigadas republicanas recorrió los frentes de guerra como el Alto del León, el Parque del Oeste o la Casa de Campo hasta que fue detenido.

Tengo en mi poder un recorte muy antiguo del Heraldo de Madrid, fechado en diciembre de 1936 en el que dice textualmente lo siguiente:
“El speaker Boby Deglané fue detenido y encarcelado por trasladarse a campos de batalla con cámara fotográfica haciéndose pasar por corresponsal de guerra de un diario chileno y conseguir pruebas inoportunas de fortificaciones y de la situación de nuestras tropas. El embajador chileno se cuidó personalmente de que este individuo fuese puesto en libertad. Lo más sorprendente de todo es que muchas de las fotos de este individuo eran enviadas a su país mediante valija diplomática”.

Salvado por el Ángel Rojo

Deglané ingresó en la cárcel de Alcalá de Henares en diciembre de 1936 acusado de espionaje. Las tropas de Franco estaban a las puertas de Madrid y los bombardeos nacionales estaban a la orden del día causando el pánico entre la población civil. Por este motivo, fundamentalmente, una turba de unas mil personas intentó asaltar la cárcel de Alcalá en la que se encontraba Boby junto con un gran número de presos acusados de ser fascistas como Raimundo Fernández Cuesta, Muñoz Grandes y Sánchez Mazas entre otros. De no haber sido por la mediación de Melchor Rodríguez (El Ángel Rojo), el director de prisiones por aquel entonces, aquellos descontrolados hubieran asaltado la prisión como ya sucedió con la Modelo el 22 de agosto.


Aurelio Núñez Morgado, embajador chileno en Madrid en 1936

Su relación con el teniente coronel Lucco

Con la mediación o no del embajador chileno, Deglané salió de la cárcel y se alojó en la Legación chilena hasta que fue evacuado a mediados de 1937 por Alicante. Su labor en el frente como corresponsal de guerra coincide con la entrada en escena del teniente coronel Lucco, agregado militar de la embajada Chilena en Paris y uno de los espías más importantes de la guerra civil española. En la capital francesa, los SIFNE (Servicios de Información de la Frontera Nordeste de España) le reclutaron para que colaborara con los franquistas y así lo hizo hasta que terminó la guerra. En febrero de 1937 es destinado a Madrid para hacerse cargo de la seguridad de las expediciones chilenas. Es allí cuando Lucco coincide con Deglané aunque no es descartable que ya se conocieran anteriormente puesto que el militar había trabajado previamente en Madrid. En cualquier caso, el teniente coronel Lucco desde la capital no solo organizó las expediciones de evacuados sino que elaboró planos militares y recopiló información muy valiosa sobre las posiciones republicanas en el frente de Madrid. A través de los evacuados que dejaban nuestro país, enviaba esos informes a Francia donde eran recogidos por agentes fascistas. ¿Envió Lucco informes secretos con Boby Deglané en su evacuación de la España roja? Posiblemente, puesto que los dos tenían una gran amistad pero es un dato que no podemos confirmar. En 1938 Lucco fue descubierto con material comprometedor y tuvo que abandonar España.

Su llegada a la España Nacional

Lo que si podemos confirmar es que Deglané llegó a la España nacional en 1937 y empezó a trabajar en el semanario falangista ‘Fotos’ en San Sebastián. Allí continuó su labor como corresponsal de guerra cubriendo la Batalla del Ebro y la entrada de los nacionales en Madrid. Este es un fragmento de una crónica suya en 1938:

'Yo no sé cuál de las fuerzas o cuál de las armas que han intervenido tan tenaz y heroicamente en esta batalla del Ebro, es la que haya conquistado mayor admiración o que pueda haber derrochado mayor sacrificio, abnegación y heroicidad. Todas han colaborado en los complicados y trascendentales planes de nuestros Estados Mayores idóneamente, concienzudamente, funcionando como el engranaje de una máquina gigantesca en la que iban todos los tornillos perfectamente ajustados. '

Foto tomada por el propio Deglané en el Ebro

En resumen, no se puede decir oficialmente que Boby Deglané espiara al servicio de Franco. Sin embargo, así lo creyeron las autoridades republicanas que lo detuvieron en invierno de 1936. No es coincidencia su relación con el teniente coronel Lucco, este sí fue espía franquista, y el acercamiento posterior de Deglané al bando de los vencedores.

Fuentes Consultadas:

Archivo Histórico Nacional (Causa General, embajadas)
Archivo Histórico Militar (SIFNE)
Hemeroteca El Heraldo de Madrid
Hemeroteca Semanario Fotos San Sebastián

lunes, 30 de enero de 2012

Complot para secuestrar al General Miaja y entregarlo a los Nacionales

Una historia real sucedida en mayo de 1938


Ocho integrantes de la escolta personal del General Miaja fueron detenidos en mayo de 1938 cuando preparaban su secuestro y posterior entrega a las autoridades nacionales. Corría el 13 de mayo de este año cuando varios miembros de la escolta de Miaja mantenían una acalorada discusión en el café Calonde de Madrid. Los militares no se percataron de la presencia junto a su mesa de cuatro individuos vestidos de paisano. Eran agentes del SIM (Servicio de Información Militar), un cuerpo de élite dentro del Ejército del Centro que se encargaba de controlar el espionaje y contraespionaje en todo el terretorio republicano. Su trabajo en aquella cafetería consistía exclusivamente "en escuchar". Desde hacía semanas habían recibido el soplo de que en el café Calonde se reunía la Quinta Columna, es decir, los partidarios de Franco que vivían emboscados en el Madrid de la República. Por lo tanto, la presencia de varios miembros de la escolta de Miaja en ese local hizo saltar las alarmas de los agentes del SIM que empezaron a investigar los verdaderos propósitos de los guardaespaldas del famoso General.

Durante semanas el SIM reforzó la seguridad del Café Calonde y  todos los escoltas de Miaja fueron sometidos a discretos seguimientos mañana, tarde y noche. El 13 de mayo la mayoría de los investigados volvieron a reunirse en el local. En esta ocasión, los siete hablaban en voz baja sobre los detalles que tenían que ultimar para el plan llegara a buen puerto. Ángel Gallego, ayudante del chófer de Miaja y mecánico de profesión, llevaba la voz cantante. Cuando Miaja se desplazara al frente de Guadalajara para animar a las tropas, ellos pondrían en marcha el plan. Manuel Fuentes Castro, el conductor del FIAT de Miaja atravesaría con el vehículo del General las líneas enemigas y si fuera necesario, sus otros dos acompañantes en el vehículo le encañonarían con sus armas. Los motoristas que daban escolta al coche de Miaja también estarían implicados y atravesarían con sus motos las líneas enemigas gracias a los guardias de asalto motoristas¿Cómo llegarían al campo enemigo sin ser recibidos a tiros?  Los nacionales estarían avisados del día y la hora del plan. Desde hacía varios meses Ángel Gallego estaba en contacto con varios individuos de la falange clandestina en Madrid que serían los encargados de facilitar los detalles del secuestro a la inteligencia franquista.


(Varios motoristas de la escolta personal de Miaja)


Conociendo ya el complot, el SIM decidió poner punto final a la reunión y una treintena de agentes irrumpieron en el local para detener a los militares.

Esta es la lista oficial de los detenidos aquel 13 de mayo de 1938:
 
- Ángel Gallego, ayudante del chófer de Miaja y mecánico de profesión. Toda su familia estaba en zona nacional. Se pone en contacto con la Quinta Columna ofreciéndose a colaborar con sus informaciones y también con el socorro blanco.

- Román Cantos Solada, fotógrafo de profesión y forma parte del equipo de cocina personal de Miaja. Vive, al igual que el general, en el Ministerio de Hacienda. Casi toda su familia está en zona nacional y su tío, agente de policía, fue detenido por antifascista durante los primeros días del alzamiento.

- Manuel Fuentes, chófer personal de Miaja. Teniente del cuerpo de tren y natural de Orense. Vive en la calle general Oraa.

- Pedro Tiemplo. Soldado conductor del general Cardenal.

- Fermín Linares. Sargento del 8º Batallón y natural de Jaen. En el momento de su detención lleva una fotografía de un guardia civil. Es su padre, uno de los guardias civiles que defendió el Santuario de Santa María de la Cabeza.

- Ricardo Araujo, soldado de la compañía de rápidos y afiliado a la UGT.

- Enrique Villanova Gata, guardia de asalto, motorista. Pertenece a la 1º Compañía Mecanizada de Asalto. 27 años. Su padre, Comisario de Policía, se encuentra exiliado en Paris.

- Emilio Campos Contreras, guardia de asalto motorista, perteneciente a la 1º Compañía Mecaniza. Sus compañeros le llaman el bigotes.

Todos los detenidos fueron interrogados meticulosamente  y maltratados por  el SIM en su sede del Ministerio de la Marina. El mismísimo Ángel Pedrero, responsable del SIM del Ejército del Centro, se encargó personalmente de realizar algún interrogatorio antes de que los detenidos pasaran a disposición judicial. En un primer momento sólo Ángel Gallego reconoció sus intenciones aunque más adelante, todos terminarían cantando. El día 9 de mayo, casi todos pasan a disposición del juez y son condenados a grandes penas. Gallego, por ejemplo, es condenado a muerte aunque después su pena sería conmutada. A Enrique Villanova y Emilio Campos les condenan a más de diez años de internamiento en un campo de trabajo a Román Cantos a veinte etc

Javier Cervera, en su libro ‘Madrid en guerra, la ciudad clandestina’ reconoce que tuvo la oportunidad de charlar con Román Cantos, uno de los implicados en el frustrado complot de secuestro quién le reconoció que se hubiera llevado a cabo de no haber sido por Ángel Gallego que se asustó y delató a todos sus compañeros. En cualquier caso, esta intentona de secuestro por parte de la escolta de Miaja es una demostración más de la desinformación del Ejército Republicano ¿Cómo es posible que casi todos los escoltas de Miaja tuvieran a sus familiares en zona nacional y este hecho no levantara sospecha? Por cierto, el guardia de asalto, Enrique Villanova no cumplió prácticamente su condena a diez años de trabajos forzosos ya que se escapó en el mes de noviembre de 1938 de la cárcel de la calle Farmacia.

La verdadera historia de Ricardo Zamora durante la Guerra Civil Española





El Madrid acababa de ganar la Copa de España. El equipo merengue había derrotado en Mestalla al FC Barcelona en uno de los partidos más apasionantes del año 1936 y su capitán, Ricardo Zamora había brillado especialmente en aquella final. Tras proclamarse campeón, los jugadores madridistas regresaron a la capital donde fueron recibidos como verdaderos héroes tanto en la estación de Mediodía como en la sede social del club.

Tras las celebraciones, la mayoría de jugadores madridistas se marcharon de vacaciones aunque Zamora prefirió quedarse en Madrid. A pesar de haber nacido en Barcelona y tener familia en la ciudad condal, Zamora prefirió quedarse en la capital en aquel convulso verano de 1936. Poco después de estallar el alzamiento y tras el asalto al cuartel de la montaña el nombre del guardameta madridista aparecía en todas las quinielas para ser detenido por grupos de milicianos descontrolados. ¿El motivo? Su trabajo en el diario católico YA. El cancerbero blanco compaginaba el fútbol con su faceta periodística en este periódico, algo que no tuvo que sentar demasiado bien a los radicales de izquierda.
Ante la persecución permanente que vivió Ricardo Zamora en los primeros días de la guerra, el portero barcelonés optó por refugiarse en domicilios de amigos hasta ser detenido y trasladado a la cárcel Modelo.

El hijo de Zamora recordaba su detención en una entrevista:
“venían a casa y se llevaban copas y medallas. Incluso se llevaron su coche. Una vez detenido, había un miliciano que cada día recitaba varios nombres. Eran individuos a quienes se llevaban y no volvían a sus celdas. En las listas apareció varias veces mi padre. Cada vez que pronunciaban su nombre el susto era tremendo. Ocurría, sin embargo, que cada comisario encargado de pasar lista lo incluía porque quería conocerle”.
El capitán madridista sobrevivió a las sacas de presos de La Modelo que entre noviembre y diciembre de este 1936 causaron la muerte en Paracuellos de cientos de presos. La nuera de Ricardo Zamora apunta: “estuvo a punto de ser fusilado. Él nos contaba que una vez iba a ser sacado de la cárcel con un grupo de presos, seguramente para ser fusilado, cuando fue reconocido por un miliciano que le salvó la vida. Le dijo que se fuera con él y consiguió que abandonara la cárcel y el camión que le hubiera llevado a una muerte segura”.

Su ángel de la guarda

Alguien salvó la vida a Ricardo Zamora y varios investigadores han indagado sobre la identidad de este personaje. Ramón Gómez de la Serna publicó una crónica en el periódico argentino La Nación en la que mencionaba al polémico escritor Luis Gálvez. Leamos un fragmento de esta crónica:

“La aparición de Gálvez en las cárceles es una ráfaga de espanto. Se dirige a los presos en actitud estrepitosa y tono grandilocuente. Juega con las pistolas como un malabarista inconsciente. De vez en cuando salva a un hombre. Una mañana se presentó en la cárcel Modelo y salió a uno de los balcones del patio llevando del brazo a un preso. Exigió que se reunieran bajo aquel balcón todos los encarcelados y todos los milicianos de la prisión y pronunció a grandes voces este discurso: ¨He aquí a Ricardo Zamora, el gran jugador internacional de fútbol. Es mi amigo y muchas veces me dio de comer. Está preso aquí y esto es una injusticia. Que nadie le toque un pelo la ropa. Yo lo prohibo¨. Luego lo besó y lo abrazó ante los presos atónitos mientras gritaba ¡Zamora Zamora¡".

Dos días después Zamora salía a la calle más asustado que nunca ante aquella protección insospechada. Como agradecimiento le entregó una fotografía dedicada con la siguiente frase que el mismo le dictó: “A Pedro Luis Gálvez, el único hombre que me ha besado en la cárcel”.

En el proceso de guerra al que fue sometido Gálvez y que terminó con su fusilamiento en 1940, el escritor presentó la fotografía de Ricardo Zamora como una de las pruebas de su defensa. Pese a todo las autoridades franquistas le fusilaron el 30 de abril de 1940 pese a tener pruebas de que Gálvez había ayudado también a otras personas como Ricardo León, Pedro Mata o el doctor Martín Calderín.


Gálvez con su familia

Apoyo de rivales y de la FIFA

Durante los días en los que Zamora estuvo preso en la cárcel Modelo tuvieron lugar varios actos de apoyo. Durante el partido amistoso disputado por las selecciones de Valencia y Cataluña el 18 de octubre de 1936, en el descanso, los dos capitanes, Martín Vantolrá (Cataluña) y Carlos Iturraspe (Valencia) subieron al palco de Las Corts para saludar al presidente de la Generalitad Lluís Companys. Vantolrá le dijo textualmente: “Le rogamos en nombre de todos los futbolistas que se interese por nuestro compañero Ricardo Zamora que se halla detenido en Madrid, según nuestras referencias. Nos consta que no es fascista y es uno de los deportistas que más alto ha puesto el fútbol nacional con su esfuerzo”. Companys prometió interesarse por Zamora en la conversación que mantuvo con los dos capitanes. A la FIFA también le llegaron números escritos de futbolistas españoles y extranjeros pidiendo su mediación para que el portero pudiera salier de la Modelo.

Refugiado en una embajada

A mediados de noviembre de 1936 Zamora fue puesto en libertad. Ante el temor de ser asesinado por incontrolados consiguió refugiarse con su esposa e hijo en la embajada argentina que por aquel entonces estaba ubicada en el número 42 del Paseo de la Castellana. Las condiciones de vida en esta embajada no fueron especialmente fáciles  para Zamora y su familia. Los refugiados vivían hacinados en cuatro o cinco estancias, las camas brillaban por su ausencia y la comida escaseaba. Un compañero anónimo de Zamora en la embajada argentina manifestó en el Semanario de San Sebastián que pocas personas en Madrid sabían el paradero del portero madridista, tan solo su mujer y algún amigo.
“habían hecho creer a los milicianos que Zamora había abandonado Madrid y que se encontraba en Barcelona. La realidad era muy distinta. Estaba en la embajada argentina. En la embajada se planteo muchas veces salir de allí pensando que por su popularidad lo respetarían. Le disuadimos. Si hubiera salido a la calle le hubieran matado seguro”
La espera a ser evacuados de la Embajada se hacía interminable para todos los refugiados. Edgardo Pérez Quesada, encargado de negocios de Argentina en Madrid y el resto de diplomáticos argentinos realizaban a diario muchísimas gestiones para poder llevar a cabo las evacuaciones. Esas evacuaciones se desarrollaron con intensidad en Otoño de 1936 y continuaron en 1937. Zamora acompañado por su familia y por varias decenas de refugiados más abandonaron España en una de las últimas expediciones del pabellón argentino en 1937. Con salvoconductos diplomáticos expedidos por el Ministerio de Asuntos Exteriores y por el gobierno argentino, los sitiados se desplazaron en varios vehículos de Madrid a Alicante escoltados por una dotación muy numerosa de motoristas de la Guardia de Asalto. En esta ciudad les estaba esperando el torpedero con bandera argentina ‘Tucumán’ para llevar a los sitiados a Francia. Ricardo Zamora llegó a Niza en Primavera de 1937 y permaneció en esta localidad francesa hasta el final de la guerra. Durante meses en la España franquista le dieron por muerto hasta el punto de que en Valladolid celebraron una misa funeral por su supuesto asesinato. El propio Queipo de Llano, en uno de sus muchos discursos radiofónicos, llegó a decir públicamente que “los rojos habían asesinado a Ricardo Zamora”. Tras varias semanas de incertidumbre, las autoridades nacionales tuvieron constancia de que Ricardo Zamora estaba vivo en Francia y le invitaron a regresar a nuestro país aunque ‘El Divino’ prefirió seguir en Niza hasta que acabara el conflicto. En esta ciudad francesa, Zamora participó en algún partido amistoso vistiendo la camiseta del Niza, hecho por el que recibió muy críticas por parte de la España franquista que no entendía los motivos por los que Zamora no regresaba a territorio nacional.




Primeras entrevistas en Francia

Su primera entrevista en territorio francés se la concedió al diario Paris Soir. En ella, Zamora hablaba del presente y del futuro:
“Fui siempre un hombre íntegro. Un español cien por cien. He servido siempre a mi Patria con amor y entusiasmo. Creía que al final de una carrera calificada de gloriosa tenía derecho al respeto de mis compatriotas. ¿Proyectos para el porvenir? No he sido fusilado, estoy contento. Me encuentro joven y fuerte. Amo a mi deporte más que nunca y no he pensado en abandonarlo”.
La Correspondencia de Valencia, publicó el 2 de abril de 1937 unas declaraciones de Zamora en Paris con motivo de la visita del equipo de fútbol que envió la República a la Olimpiada Popular de Amberes. Las declaraciones aparecieron en Sport, el órgano oficial de la Federación Sportiva et Gymnastique de Travallier: “Se ha hablado mucho estos últimos meses de mí. Me he ocupado siempre del deporte, de mi deporte y nunca he intervenido en la política. Jamás iré a Burgos. Si hiciese política estaría al servicio del pueblo. Mi popularidad estará siempre al servicio del pueblo. Decid en España que no soy un fascista y que mi único deseo es regresar allí, trabajar para mi patria con toda seguridad”.

El regreso a España

Antes de terminar la guerra Zamora regresó a España para disputar un partido benéfico en San Sebastián. Fue el 8 de diciembre de 1938, la guerra estaba a punto de terminar, y se disputó un encuentro a beneficio del aguinaldo del soldado entre jugadores del bando nacional y la Real Sociedad. Zamora reapareció en un terreno de juego coincidiendo con sus compañeros en el Madrid Ciriaco y Quincoces. Sin embargo en el bando nacional no fue muy bien visto, especialmente por su tardanza en regresar a España y por sus declaraciones en Paris. Además, muchos de los gestores del recién creado Consejo Nacional de Deportes no olvidaban que fue homenajeado en 1934 por el presidente de la Republica Niceto Alcalá Zamora que le entregó la orden de la República. Años más tarde, con Franco, le concedieron la Gran Cruz de la Orden de Cisneros. Como entrenador dirigió al Atlético Aviación, Málaga, Celta de Vigo y Espanyol. Murió a los 77 años en su Barcelona natal

Fuentes Consultadas

Archivo Histórico Nacional (Causa General. Embajadas)
Centro Documental Memoria Histórica. Tribunal Regional de Responsabilidades políticas.
Revista Madrid Histórico
Hemeroteca Nacional
Bibliothéque Nationale de France
Hemeroteca Nacional
Hemeroteca Mundo Deportivo
‘El Deporte en la guerra civil española’ Julián García Candau
‘Desgarrados y Excéntricos’ Juan Manuel de Prada.
Hemeroteca La Nación de Buenos Aires.
‘Desarraigo’ Pedro Gálvez