miércoles, 28 de agosto de 2013

Toda la verdad sobre el asesinato del General López Ochoa durante la Guerra Civil ( I Parte)

López Ochoa en 1934 / Mundo Grafico
Con la muerte del General López Ochoa, la decapitación de su cadáver, exposición de su cabeza clavada en un palo por las calles de Madrid e intento frustrado de enviarla a la cuenca minera asturiana, las turbas madrileñas dirigidas por la izquierda del Frente Popular mostraron al mundo su irracionalidad y su falta de control por parte de los Gobiernos republicanos. Este hecho disminuyó considerablemente, ante la opinión internacional, su legitimidad.

El General López Ochoa, era un militar liberal, antiguo masón y disciplinado, tuvo la mala fortuna de ser encargado por el gobierno, entonces en el poder, de la represión minera que se estaba produciendo en Asturias en el año 1934: sucesos que muchos analistas interpretaron como acciones prerrevolucionarias regionales para probar la posible implantación de un gobierno del proletariado, a la manera del asalto al poder que se había producido en Rusia por los soviets dentro de la internalización que Stalin estaba realizando de la internacional comunista.

El General López  Ochoa participó activamente en la conspiración militar republicana de 1930, tal es así que en 1931, dos días después de ser proclamada la II República aparecieron anuncios en los periódicos avisando que se ponía a la venta el libro mas perseguido por la Monarquía bajo el título “De la Dictadura a la República , autor el general Eduardo López Ochoa”. Al finalizar los actos revolucionarios de Asturias, se distinguió por su talante liberal y negociador; mientras él aceptaba algunas de las condiciones de los mineros -por ejemplo la retirada de la Legión y los Regulares-, el gobierno de entonces, en cuya cúspide militar se encontraba el General Franco, no las aceptaba.
López Ochoa en el centro con varios asesores / Mundo Gráfico


En lo que Ricardo de la Cierva llamaría “primavera trágica” se suceden una serie de hechos que van a determinar el futuro del General López de Ochoa: Ingresa en la prisión Militar de Guadalajara en marzo del 1936 por un sumario que se le había abierto por los sucesos de Asturias del 34: estas actuaciones parecen ser un signo distintivo en la Historia de España, abrir debates y pedir explicaciones por hechos que sucedieron en anteriores legislaturas políticas. En EEUU jamás se abriría un juicio por tales circunstancias por ejemplo a Kennedy y/o sus Asesores no se les juzgó por la invasión en Bahía de Cochinos o la muerte de miles de soldados americanos en Vietnam.

Largo Caballero como representante mayoritario de UGT jamás perdonó al gobierno de entonces el fracaso en Asturias y tomó como objetivo o blanco de sus deseos de venganza al General López  Ochoa; éste fue trasladado a causa de una enfermedad el día 3 de abril de 1936 al Hospital Militar de Carabanchel a la Prisión del Centro. María Teresa León, compañera de ALBERTI, escribiría en el periódico “Ayuda” del Socorro Rojo Internacional anticipando su deseo de que fuera asesinado:
 “López Ochoa, aventurero sin escrúpulos, su crueldad era conocida… responsable de la caza de fugitivos, violación de las mujeres, machacamiento de los niños… repulsiva figura…¿Enfermo en Carabanchel? ¿Quizás por miedo a que las masas le ajusticien?”.
López Ochoa vestido de gala / Gráfico

No cesaron aquí las presiones contra la víctima, General López Ochoa, el Juez especial nombrado para instruir la Causa contra el General ordena que sea reconocido facultativamente los días 1 y 15 de cada mes y que lo sea específicamente por los médicos Moreno Barbasán y Areces Matilla. Desde entonces el General será reconocido tales días y por dichos médicos, sin que éstos emitiesen el informe preceptivo. Sí lo hizo el Director del Hospital en su nombre, el Coronel González Deleiito, el cual sería fusilado posteriormente y nombrándose nuevo Director del Hospital en la figura de uno de los médicos que debían, según el Magistrado Juez, reconocer periódicamente al General López Ochoa, esto es el recién ascendido a Comandante y Médico Adolfo Moreno Barbasan, ejecutado por Consejo de guerra de la España Nacional al término de la guerra.

Según la Causa General en el interior del Hospital y especialmente en la Prisión para militares enfermos instalada en el mismo, se observaban ciertas actitudes entre enfermeros, sanitarios y diverso personal auxiliar de tendencias izquierdistas que comenzaban a amenazar al General con quemarlo en su celda, insultarle y realizarle gestos grotescos y amenazantes, todo ello a pesar de la protección que siempre gozó por parte del Coronel Director del Hospital el cual se enfrentó incluso a un grupo de médicos izquierdistas que creían en la simulación de enfermedad por parte de López de Ochoa.
Tanto por parte del Abogado defensor del General ante el Magistrado Juez como el Coronel González Deleito ante el Ministro de la Guerra General Castelló se solicitó algún tipo de medida para proteger a López de Ochoa; por parte del Juez se denegó la petición del Abogado de prisión atenuada para el General, y por parte del sucesor en el Ministerio de la Guerra del General Castelló el Teniente Coronel Hernández Saravia, se prolongó la situación cuando le manifestó al General Castelló “Ya se proveerá”. Estas decisiones denegadas o dilatadas en el tiempo provocaron el desenlace final con la muerte y decapitamiento de López de Ochoa.

(Continuará)

sábado, 3 de agosto de 2013

Escapar de Madrid hacia zona nacional por los Pueblos Negros de Guadalajara



Pueblo arquitectura negra de Guadalajara /La Estampa 1937
A primeros del año 1938, en pleno albor de la Guerra Civil, cuando en la retaguardia madrileña se empezaba a pasar hambre dada la escasez, se potenciaron los intentos de búsqueda de alimentos fuera de Madrid, y en consecuencia si las circunstancias lo permitían, el pasarse a zona nacional, donde al parecer se poseía abundancia según la propaganda.

Las líneas nacionales, encastradas ya en Somosierra, y situadas en esas fechas en la orilla oeste del rio Sorbe, con un frente poco delimitado e inconsistente, sitúan al macizo de Ayllón en la sierra del mismo nombre como una referencia hacia donde marcar el rumbo de aquellos que querían pasarse a sus líneas.

Ya Tamajón en la provincia de Guadalajara, una entrada natural a los pueblos negros con su arquitectura de pizarra abundante en la zona, se encuentra a pocos pasos de La Puebla, El Cardoso y Peñalba todos ellos denominados también de la Sierra, donde los nacionales han establecidos sus cuarteles y lugares de inicio de operaciones.
Soldados en Tamajón/Crónica1937

Será hacia allí donde, los que intentan evadirse del Madrid sitiado, fijan sus objetivos y para ello recurren a la ayuda bien de pastores y campesinos de la zona asentados en Madrid desde el inicio de la guerra, o bien recurriendo a montañeros que sean capaces de hacer recorridos prolongados por zonas montañosas, eludiendo las trincheras y las patrullas republicanas. Entre estos últimos merece especial mención Ezequiel Jaquete Rama, de 29 años cuando fue detenido en enero de 1938, intentando pasar a zona nacional a un individuo suizo de los cantones alemanes.

Jaquete Rama y el ciudadano suizo-alemán fueron detenidos en Casas de Uceda, en la primera etapa de su viaje, allí pensaban pernoctar e iniciar su evasión el día siguiente fijándose como objetivo llegar a El Cardoso de la Sierra, donde esperaban encontrar a los nacionales o en su defecto, y bajo la tapadera de ir en busca de víveres, entrevistarse con un vecino de dicha población que le habían recomendado e incluso entregado una carta para su entrega al mismo.

El itinerario que pensaba realizar les llevaría de 18 a 20 horas aproximadamente de camino a pie en varias etapas,  les llevaría desde Casa de Uceda al embalse de El Pontón alrededor de una hora de marcha y desde allí se dirigirían por sendas y caminos, ocultándose de los militares que patrullaban por la zona, hasta la localidad de Puebla de la Sierra tras caminar más de seis horas: En esta localidad pensaban ocultarse en casa de un carbonero del que poseían las señas. Calculaban hacer el día siguiente el resto del itinerario a El Cardoso, de mayor dificultad montañosa y donde se encontraban las líneas defensivas de los contendientes republicanos y nacionales.


Itinerario A: A realizar por Jaquete Rama
Otros itinerarios: Utilizados por otros evadidos
  Jaquete Rama,  al que Javier Cervera cita como quinta columnista, era aparejador y trabajaba durante la guerra en el Banco Hipotecario; esta entidad junto a sus empleados le avalaron en la causa que se le instruyó, permitiendo al Tribunal ser benigno con los presuntos implicados en un intento de fugarse a zona nacionalista. Después de la guerra destacaría como escritor lírico e incluso cabe resaltar la pequeña letra que escribió para la “Marcha de los Aprendices” del Cancionero Nacional compuesta por Joaquín Gascón, que en la postguerra constituyó el conjunto de canciones del Frente de Juventudes que solían cantarse en los Campamentos. He aquí letra de dicha marcha:
 “Trabajando, la Falange,
  firmemente y sin descansar,
  adelante el Imperio
  hacia Dios 
  y la Patria Inmortal.

Madre, cuando voy por las mañanas,
tan alegre, camino del taller;
madre, yo recuerdo que me has dicho:
– Hijo mío,
un hombre has de ser.”

 Una de las características que distinguían a estos itinerario consistía en que debían realizarse esencialmente caminando, de tal forma que generalmente iban el guía (un conocedor del lugar) y uno o dos acompañantes todo lo más. Al guía generalmente se le pagaba cierta cantidad y tenían que afirmar con él que iban por diversos pueblos en busca de víveres. Así otros itinerarios conocidos se iniciaban en los pueblos de las márgenes del río Henares como por ejemplo  Malaguilla, Humanes, Razbona, etc y desde allí, haciendo noche en cabañas, apriscos o poblaciones, continuar la ruta hasta adentrarse en terrenos ocupados por los nacionales, los cuales se habían adentrado, como una punta de fecha, en estas estribaciones de Somosierra conocidas como Serranía de Ayllón o Sierra Negra.

Fuentes consultadas: - Causa General
                                - Madrid en Guerra, Javier Cervera
                                - Hemeroteca Nacional
                                - Archivo Militar de Ávila