jueves, 31 de marzo de 2016

Operación San Francisco El Grande: el guardia civil que acabó con la Falange clandestina

Nave principal de San Francisco El Grande en 1937
El guardia civil Valentín de Pedro Benítez estaba destinado durante la guerra en el 4º Tercio de la Benemérita con sede en Madrid. Su vínculo con el Instituto Armado era muy grande ya que su padre había sido también sido miembro de la Guardia Civil al igual que dos de sus hermanos. Antes de que estallara la contienda, Valentín era conductor del Ministerio de Gobernación, puesto que ocupó hasta que fue nombrado Secretario del Comité Central Depurador de la Guardia Civil, el órgano que se encargaba de comprobar el grado de lealtad republicana de los miembros de la Benemérita. Su nombramiento tuvo lugar en enero de 1937 y se prolongó hasta abril de ese mismo año. Su hermano, Francisco de Pedro, con fama de violento y colérico, también formaba parte del Comité, aunque a priori, era un hombre de más acción, encargándose de efectuar las detenciones e interrogatorios.

En apenas unos meses, Valentín de Pedro (de ideología comunista) llegó a convertirse en una persona muy influyente dentro de la Guardia Civil de la República. Debido a sus actuaciones en el Comité Depurador, dejó de ser guardia civil conductor para ascender vertiginosamente a alférez (octubre 1937), luego a teniente y más adelante a capitán de la Guardia de Asalto. Estuvo destinado como subjefe de la Delegación de Madrid del Departamento Superior de Información del Estado (DEDIDE) cuyas oficinas se encontraban situadas en el número 33 de la calle O´Donell. Su jefe directo era José Romo de la Graja, subjefe de Policía de la capital.

Para quién no conozca realmente el papel del DEDIDE, les contaremos que había sido constituido por Cazorla y tenía como objetivos primordiales la obtención de información en materia de espionaje. De esta manera, Cazorla era el primero en conocer las maquinaciones que se producían en Madrid, así como los hallazgos de explosivos y el contraespionaje. 

San Francisco El Grande como depósito de obras

Como responsable de la 3º Brigada Especial de Contraespionaje del Ministerio de Gobernación, Valentín de Pedro tuvo sospechas de que en la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid podía estar trabajando de manera encubierta un grupo de la Falange Clandestina y personas contrarias a la República. No le faltaba razón. En esta preciosa basílica (con la cúpula más grande de España) se encontraba situado un grandísimo almacén del Patrimonio Artístico Nacional. Pese a encontrarse muy cerca de primera línea del frente de combate, en las naves de San Francisco el Grande descansaban cientos de obras de arte de una belleza inconmensurable. Al frente de ese almacén se encontraba el afamado arquitecto Francisco Ordeig Ostembach. 
Valentín de Pedro como capitán

Es cierto que muchos líderes de los partidos del Frente Popular y algunos miembros del gobierno republicano hubieran estado dispuesto a vender todo el patrimonio artístico español a cambio de conseguir dinero para comprar armamento y vencer a los militares sediciosos, no obstante en cierta manera triunfó la razón y se creo la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artistico en abril de 1937. Entre las funciones de la junta estaba la de velar por las obras de arte propiedad del estado español, por este motivo, muchas de estas obras fueron destinadas hasta San Francisco El Grande, donde fueron sometidas a un minucioso censo.

Para entonces, multitud de obras de artes habían sido incautadas por las organizaciones políticas y sindicales, destruidas e incluso apropiadas por los mismos milicianos a los que se les ordenaba hacer registros en domicilios y edificios públicos y que posteriormente saldrían de nuestro país en manos de los Brigadistas internacionales (como souvenirs) o en otras menos escrupulosas de traficantes de obras artísticas. En este contexto,  San Francisco el Grande ya funcionaba como almacén de obras de arte donde llegaron a custodiarse mas de 50000 obras hacinadas en la nave central y en los sótanos de la Basílica.

Pero volvamos de nuevo a la figura de Ordeig que como antes hemos dicho había sido nombrado responsable de este almacén de obras de arte en el corazón de Madrid. Su valedor había sido el Presidente del Comité Popular del Colegio de Arquitectos y Presidente conservador del Tesoro Artístico Nacional Alejandro Ferrant Vázquez, ambos amigos desde mucho antes de que estallara la Guerra Civil.  

Los logros de Ordeig y Ferrant

Por la influencia de Ferrant Vázquez, se impidió que el Ejército del Frente Popular instalase baterías de artillería en la Basílica de San Francisco el Grande. Los militares republicanos intentaron colocar estas baterías hasta en cinco ocasiones en el huerto del convento franciscano que mantenía la Basílica. Además, gracias a Ordeig y a Ferrant también se logró desmontar un observatorio republicano en lo más alto de la iglesia que tenía como misión principal controlar la llegada de aviación enemiga y contemplar el fluir del ejército nacionalista por las riberas del Manzanares.

Ordeig logró por mediación de Ferrant que los elementos más significados de la Junta de Protección del Patrimonio Artístico desconocieran gran parte de cuadros y  objetos de arte relevantes que se encontraban en la Basílica. Gracias a este hecho, lograron evitar su evacuación y que muchas de estas obras de arte terminaran siendo fiscalizadas por la Junta. Al mismo tiempo, consiguieron que un gran número de personas que simpatizaban con los franquistas fueran destinadas al almacén de San Francisco el Grande para trabajar supuestamente en el “estudio y la catalogación” de las obras de arte. 
Camión de la Junta del Tesoro Artístico de Madrid
El hijo de Ordeig, llamado Francisco Ordeig Pastells también colaboraba con la organización que poco a poco se fue constituyendo en la Basílica de San Francisco el Grande. Antes de la Sublevación, Ordeig Pastells era miembro de la Falange y nada más empezar la Guerra Civil empezó a colaborar con la Falange Clandestina que tenía hilo directo con el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) del bando nacionalista. Gracias a su mediación, pactó que se preservase del fuego franquista la Basílica. Eran conocedores de este pacto Alejandro Ferrant y otros agentes del SIMP miembros de la Junta del Tesoro Artístico como Matilde López Serrano, bibliotecaria del Palacio Nacional y el arquitecto Luis Martínez Feduchi, afamado por haber sido el autor del edificio Capitol de Madrid, situado en la Plaza de Callao. 

Dentro del depósito de obras de arte de San Francisco el Grande trabajaban algunos sacerdotes de la Basílica que ejercían “supuestamente” como restauradores del almacén. Todos estaban protegidos por un pequeño destacamento de guardias civiles que tenía como misión principal vigilar que nadie robara las obras de arte. Casi todos los miembros de la Benemérita que estaban allí conocían perfectamente los contactos con la Falange Clandestina de la familia Ordeig y del resto de trabajadores del depósito.

El principio del fin

Como antes hemos dicho, el ya teniente de la Guardia Republicana Valentín de Pedro tuvo indicios desde su puesto en la Brigada Especial de Constraepionaje de que en San Francisco El Grande podía estar pasando algo extraño. Imbuido de las formas de actuar de la NKVD (policía rusa), destinó a algunos de sus subordinados de  confianza al destacamento de la Guardia Civil (ya Guardia Nacional Republicana) existente en dicha Basílica, con la finalidad de infiltrarse y conocer desde dentro la forma de pensar de los que se dedicaban a aquella labor en tal depósito de obras de arte.

Gerardo Sanz Monzón y Emilio de la Visitación Villa, miembros de la disuelta Guardia Civil  y subordinados de Valentín de Pedro fueron destinados al destacamento de la Basílica de San Francisco el Grande presentándose al jefe del mismo, el Cabo Asterio Espejo, no solo como nuevos componentes del destacamento sino también como hombres activistas de Falange Española dispuesto a trabajar para el Ejército nacionalista. De esta manera estos guardias seguirían una de las tácticas preferidas de los consejeros policiales rusos consistente no solo en infiltrarse en los organismos disidentes sino constituirse en auténticos agentes provocadores dirigiendo grupos que se opusieran al régimen con la intención de obtener pruebas para poder culpabilizar.
Recorte de prensa con la sentencia

 Estos 'infiltrados' hicieron su trabajo e informaban pertinentemente a De Pedro de todo lo que sucedía en San Francisco el Grande. En la noche del 26 al 27 de mayo de 1937, en una gran operación policial, se detuvo a Francisco Ordeig, a su hijo y a un numeroso grupo de personas que trabajaban en el depósito de la Basílica acusados de “organizar un grupo de Falange” y “fomentar las actividades de espionaje”. En total fueron detenidas 38 personas entre las que se encontraba Alejandro Ferrant, que cuatro días más tarde sería puesto en libertad. La detención de estas 38 personas apareció en casi todos los periódicos y emisoras de radio de la época. 

 Debido a la 'Operación Policial San Francisco El Grande' se produjo un colapso enorme en las tareas de depósito de obras de arte de la capital. La Junta de Defensa de Madrid prohibió los accesos a la Basílica y finalmente, en septiembre Miaja ordenó la evacuación del personal civil y los objetos artísticos tanto de la Iglesia como del Palacio Nacional. 

La familia Ordeig y el resto de detenidos fueron trasladados a Barcelona donde fueron juzgados por el Tribunal Central de Espionaje y Alta Traición 
Estos fueron enviados a Barcelona y Valencia donde serían juzgados por el Tribunal Central de Espionaje y Alta Traición y condenados a diversas penas.  Francisco Ordeig (hijo) y a otras cuatro personas más fueron condenados a muerte en 1938 aunque su pena sería conmutada más adelante. 

Qué sucedió con los protagonistas

Sabemos que Francisco Ordeig Pastells se hizo doctor (especialista en neuro psiquiatría) tras la guerra, contrayendo matrimonio en el año 1962 con Emilia Aguilar Aznar en la Basílica de San Francisco el Grande. Murió en el año 1990 dejando a cinco hijos. Su funeral no se celebró en San Francisco El Grande sino en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de la calle San Bernardo. 

Valentín de Pedro fue detenido por las tropas de Franco al término de la Guerra Civil a la edad de 25 años. Estuvo preso en las prisiones de Albatera, Conde de Toreno, Yeserías y Porlier y fue fusilado en el Cementerio Este de Madrid el 15 de febrero de 1941. Su hermano, el también guardia civil Francisco de Pedro, fue fusilado en 1939. 

Fuentes consultadas

- Archivo Histórico Militar Paseo Moret
- Archivo General de Ávila
- Causa General (PARES)
- Hemeroteca nacional
- Blog: http://quineseran.blogspot.com.es