lunes, 10 de octubre de 2016

El Parque del Oeste durante la Guerra Civil: desolación y muerte entre los árboles de Madrid

El Parque del Oeste durante la Guerra Civil
El Parque del Oeste ha sido desde su inauguración en 1905, todavía hoy lo sigue siendo, uno de los lugares más románticos de Madrid. Sin embargo durante la Guerra Civil se convirtió en uno de los campos de batalla más mortíferos de la capital, quedando totalmente calcinado en 1939 como consecuencia de la artillería de los dos Ejércitos. Tras la contienda, los caminos del parque eran un auténtico peligro para los paseantes del parque por la cantidad de proyectiles que habían quedado en él sin estallar.

A día de hoy los resquicios de la Guerra Civil en el Parque del Oeste todavía son apreciables. Seguro que nuestros lectores han oido hablar un sinfín de veces, e incluso visitado, los tres fortines en forma de torre que se encuentran levantados a escasos metros de la actual avenida de Séneca. Se trataba de una de las posiciones franquistas más avanzadas de Madrid. En realidad, estas construcciones que datan del 1938, estaban ubicadas en una compleja red de trincheras franquistas que miraban a la capital. Las tres torres de hormigón, que todavía conservan los impactos de la artillería republicana, cuentan con dos aberturas para introducir una ametralladora. En una de ellas, todavía se puede apreciar la inscripción que realizaron la unidad nacional que se encargó de construirlas: Zapadores número 7.

"El Parque del Oeste "mutó su fisionomía por el fuego y la zapa", decía el periodista republicano Clemente Cimorra. Lo cierto es que la imagen que hemos utilizado para iluminar inicialmente la entrada de este blog lo dice absolutamente todo: el parque resultó devastado durante los tres años que duró la guerra y todos los árboles desaparecieron por completo como consecuencia de las bombas. Edgar Neville, cronista de origen inglés que apoyó al bando franquista, decía en 1939: "Los troncos de los árboles del Parque, sin savia, ni hojas, llagados de metralla, tomaban formas humanas, formas torturadas de muertos clavados en la tierra".
Imagen actual de uno de los fortines del parque

Uno de los grandes estudiosos de la Guerra Civil en Madrid es Fernando Calvo González-Regueral, autor del gran libro "La Guerra Civil en la Ciudad Universitaria". Él ha recopilado en esta obra magistral los hitos que marcaron la historia del Parque del Oeste durante el conflicto fratricida.

Pero centrémonos en cuestiones más concretas del Parque del Oeste durante la Guerra Civil. Los combates entre 1936 y 1939 fueron encarnizados, basados en golpes de mano de unidades avanzadas de los dos Ejércitos. Ganar un palmo de terreno o conquistar una pequeñísima posición enemiga podían ser misiones suicidas para cualquier unidad militar. El bando republicano ocupaba la mayoría del parque, según Fernando Calvo, "aprovechando su accidental topografía, en especial en la vaguada central de grandes pendientes, ora para sus acciones defensivas, ora para lanzar sus ataques contra el flanco sur de la cuña enemiga". Lo cierto es que los republicanos contaban con la cárcel Modelo (ubicada donde hoy esta el Cuartel General del Ejército del Aire) y el Cuartel Infante Don Juan para dar cobertura a sus avanzadas en las trincheras del mismo parque.

La ofensiva de un cabarinero

Podríamos quedarnos con cientos de hombres (a los que la prensa les llamaba héroes) que destacaron enormemente en las luchas que tuvieron lugar en el Parque del Oeste. Uno de ellos se llamaba Antonio Ortega y antes de la Guerra Civil era teniente de Carabineros en Irún. Estrechamente vinculado al PCE, Ortega terminaría ascendiendo a Coronel por acciones de guerra entre las que destacan sus operaciones en el Parque del Oeste. Una de las más arriesgadas que llevó a cabo su unidad, formada principalmente por milicianos de origen vasco, fue la conquista de la cascada del Parque del Oeste.
A la derecha Ortega y a la izquierda su ayudante de campo David

La toma de la cascada se produjo el 28 de enero de 1937 y además de arrebatar una posición muy bien defendida por los franquistas que contaban con superioridad numérica, el por aquel entonces Teniente Coronel Ortega consiguió adueñarse de una trinchera enemiga y cuatro ametralladoras.

Leamos lo que decía el parte de guerra republicano aquel 28 de enero facilitado a las nueve de la noche:

"En Madrid durante las primeras horas del día, nuestras tropas han ocupado una línea de trincheras enemigas, situadas a unos 300 metros de las nuestras en el frente del Instituto Nacional de Higiene y la Fundación del Amo". 

El parte de guerra es escueto debido a la inmediatez de la noticia pero toda la prensa madrileña se hizo eco de aquella importantísima victoria para elevar la moral de la población. A la mañana siguiente, el General Miaja convocó a los medios de comunicación, sobre todo a los extranjeros, para dar una rueda de prensa y explicar junto con el Coronel Prada "que se había conquistado casi todo el Parque del Oeste" y que a "los faciosos solo les quedaban 50 metros de trincheras". Obviamente,  a Miaja (muy amigo de las exageraciones) decidió dar una alegría desmesurada a los madrileños.

Imagen del barrio de Arguelles y el Parque del Oeste

Si la guerra de minas se convirtió en una constante en el Hospital Clínico y en los edificios aledaños de Ciudad Universitaria, el Parque del Oeste tampoco fue una excepción. Pocos datos hemos podido encontrar en las hemerotecas y archivos militares sobre la explosión de una mina militar en las trincheras del parque que acabó en 1938 con casi 100 soldados nacionales sepultados. El suceso tuvo lugar el 20 de abril de 1938 a las 02.30 de la madrugada. Tras una ofensiva de la artillería republicana con fuego de mortero, explotaron de manera consecutiva (15.000 kg de carga explosiva) tres minas en el parque del Oeste y otras tres en el Instituto de Higiene y Santa Cristina. Las tres del Parque del Oeste dejaron un total de 86 sepultados.

Una defensa histórica

En el momento en el que se produjeron las explosiones en el Parque del Oeste, las trincheras nacionales estaba protegidas por la 1º compañía del VI Tabor de Regulares de Alhucemas y por el Batallón de Voluntarios de Toledo número 1. Poco después de la explosión decenas de soldados republicanos se lanzaron al asaslto de las trincheras franquistas que habían sido sepultadas. El ataque no prosperó por la rápida reacción del jefe de Brigada nacional del Sector del Parque del Oeste (el Teniente Coronel Antonio Fernandez Prieto) que ordenó inmediatamente que una compañía de reserva del Batallón A de San Fernando acudiera al Parque del Oeste para frenar la ofensiva. Tras casi tres horas de combate, los franquistas habían conseguido recuperar sus posiciones.
El capitán Vaquero 


Un hombre destacó por encima de los demás en aquella defensa nacional del Parque del Oeste. Fue el capitán Antonio Vaquero Santos que mandaba la avanzadilla franquista y que destacó por su serenidad, su valentía y su capacidad de mando. Además de reconquistar las trincheras sepultadas por la mina, el capitán Vaquero y sus hombres persiguieron a los atacantes hasta sus posiciones, logrando la conquista de los restos del monumento a los Héroes de las Campañas Coloniales.

El ataque republicano y el posterior contraataque nacional acabó, según un informe elaborado por el bando franquista, con 39 muertos, 42 desaparecidos y 91 heridos.La 1º compañía del VI Tambor de Alhucemas ganó la Laureada colectiva y el capitán Vaquero logró la individual. El capitán Vaquero moriría dos meses después en el frente de Teruel.

Fuentes consultadas: 

- La Guerra Civil en Ciudad Universitaria, Fernando Calvo González
- Hemeroteca Nacional: Diario El Sol, Diario La Libertad
- La Batalla de Madrid, Jorge M . Reverte
- Archivo Militar de Paseo de Moret
- Asociación Gefrema.